Y cuando me di cuenta las manillas del reloj de mano, no
andaban , se habían quedado inmóviles y paralizadas durante unas cuantas horas
, al igual que mi sonrisa ,que no era capaz de esconder por ningún rincón de mi
rostro.
No lo tenía planeado, fue como una bocanada de aire fresco
que entró en mi vida, dándole un vuelco de 180 grados a todos mis planes e
ideas que yo tenía en mente, sentía mariposas y todo tipo de insectos
revoloteando en mi estómago y al ser verdad, me encantaba esa sensación de
estar preso a un sentimiento.
Y sin darme cuenta, yo, poco a poco cambiaba , creía y
deseaba un futuro menos incierto y apostar por mi , por ti , y por mi felicidad durante un tiempo.